Con la mecha de Candelilla

Con la mecha de Candelilla

De la mano o mejor de la mecha encendida de la vela Candelilla hemos celebrado el segundo domingo de Adviento, en la eucaristía de las 12 de la mañana. Al comienzo de la celebración Candelilla, interpretada magistralmente por la catequista Cristina Rey, que ha dado vida a la vela en voz en off, ha dicho:

Hola, soy la vela Candelilla, hermana de la vela Candela. Ya habéis visto mi escoba. Voy como loca de una lado para otro barriendo. Barro todos los obstáculos que aparecen en nuestro camino. Barro las piedras que ponemos para que Jesús no nazca. Barro egoísmos, envidias y rencores. Soy especialista en barrer la desilusión y el aburrimiento. Soy Candelilla, la chiquita, como Juan el Bautista, que quiere que la LUZ que resalte sea la de Jesús. ¡Ponte en camino conmigo!

Luego, al inicio de la homilía, un joven, Manu, mientras el sacerdote dirigía unas palabras, se ha levantado y se ha ido al centro del pasillo de la iglesia. Iba con una gran bolsa negra llena de cosas. Ante la mirada de ‘no me creo lo que estoy viendo’ del personal y con las palabras de Fernando, que recordaba que la homilía es una parte seria e importante, Manu ha ido sacando bolitas de papel del saco y las ha ido tirando por todo el pasillo.

– Es que Candelilla ha dicho que hay que tirar las cosas por ahí, para que llenemos de obstáculos el camino, así llegará el Señor – expresa Manu.

A lo que Fernando pregunta a los niños:

– ¿Se ha enterado Manu de lo que ha dicho Candelilla?

Suena un sonoro ‘¡no!’.

Acto seguido el sacerdote invita a limpiar el pasillo. Pide voluntarios para que vayan recogiendo las bolas de papel. Cada bola tiene un mensaje: pereza, egoísmo, pegar, no rezar, no pensar en los pobres, reírse de los demás… Así hasta diez bolas. Cada bola se va depositando en la ‘papelera del Adviento’. El Señor quiere ayudar a reciclarnos en este tiempo y a que cambiemos nuestras actitudes.

Gracias a Dios, al final, le hemos hecho caso a Candelilla y nos hemos puesto a barrer tantos obstáculos que ponemos al Señor para que llegue. Y hemos terminado repartiendo caramelos. Esta vez de una manera más ordenada, haciendo tres filas y con tres personas repartiendo.

Me ha dicho un pajarito que Candelilla se ha quedado muy satisfecha. ¿Quién aparecerá la próxima semana? ¿Otra vela? Otro pajarito me ha dicho que no, que no es una vela. Y si no es una vela, ¿qué será?… Suspense.

Redacción