Fiesta de la catequesis

Fiesta de la catequesis

El domingo 27 de noviembre celebramos el día de la catequesis, coincidiendo con el primer domingo de Adviento. Un día de fiesta, de esperanza, de gratitud al Señor por tantos y tantas catequistas que dan lo mejor de sí para que los niños y niñas se hagan amigos de Jesús. El Adviento trae sus sorpresas y la celebración estuvo plagada de momentos inesperados.

Fue una eucaristía muy familia, en la que no cabía literalmente un alfiler. Los niños tuvieron que rodear el altar y sentarse por el suelo, por el presbiterio, por todos lados. No cabíamos. Y el milagro fue que sin caber todo el mundo estuviera atento y siguiendo la celebración. Es la manera de ‘guiñar’ que tiene Dios, con estas cosas.

Al principio de la eucaristía encendimos la primera vela de la corona de Adviento y nos habló la vela. Fiajos qué fue lo que nos dijo:

‘Hola, soy la vela Candela. Mi misión es la de ser luz en este tiempo de Adviento. Además quiero invitaros a que despertéis del sueño en el que estáis envueltos. Quizá sea sueño de ganas de tener, o de pasarlo bien únicamente, o de no hacer nada. Estad atentos porque se acerca la venida del Mesías. Yo con mi super-reloj os quiero despertar. Estad muy atentos a la Palabra, que nos va a ayudar a no estar con legañas, sino a estar bien despiertos para descubrir a Jesús en cada hermano’.

Después la liturgia de la Palabra. En la homilía, Fernando nos invitó a cerrar los ojos y a quedarnos dormidos –sin roncar-, si queríamos escuchar de nuevo a la vela Candela. Candela nos hizo una invitación:

‘Ahora que os habéis quedado dormidos, quería hablaros de nuevo, desde mi gran experiencia como vela del Adviento. Nos podéis vivir continuamente adormilados. No podéis ir por la vida con el pijama puesto. Tampoco podéis ir por la vida pensando en el dinero, en mil cosas que no os hacer ser felices. Por eso os digo, ¡despertad! Sí, sí, despertad, el Adviento es tiempo de estar despiertos, vivos, activos, comprometidos, con un rumbo claro y no equivocado’.

Después de la intervención en voz en off de la vela Candela -por cierto, interpretada magistralmente por nuestra Sor Cande-, Cristina Rey y Álex Gómez nos brindaron su hermoso testimonio como catequistas. (El testimonio de Cristina lo podéis leer más abajo en formato PDF).

Tuvimos también un ofertorio muy variado, con reloj, zalea o borreguito para acoger a Jesús que va llegando, un bastón para recorrer el camino de Adviento y una mochila para ir guardando las mejores experiencias de este tiempo de esperanza.

Al final de la eucaristía, después de cantar y bailar ‘Si en verdad Dios te ama…’, había una sorpresa debajo del altar: una bolsa llena de caramelos. El sacerdote salió a la puerta de la iglesia y se los fue repartiendo a los niños. Fue toda una explosión de alegría, así también es la catequesis: un encuentro festivo con el Señor.

TESTIMONIO_CRISTINA.pdf

Redacción