La semana parroquial, vehículo comunitario

La semana parroquial, vehículo comunitario

Acabamos de celebrar, del 19 al 25, lo que llamamos ‘la Semana de la Parroquia’. En ella ha habido un poquito de todo, y un mucho de ruido, porque donde hay niños y jóvenes, debe haber ruido. Y aquí lo ha habido en abundancia.

Se comenzó con la presentación del libro de Fernando (nuestro párroco), que lleva por título;’MasterChef de la santidad’ (Santas y santos para ‘abrir boca’). Hubo un buen número de asistentes al acto. Resultó muy interesante, tanto por las personas que participaron en la presentación (periodistas de televisión, cantautora, etc.), como por las palabras del autor, que nos dio una visión clara y amena de lo que dice y pretende el libro.

El resto de la semana estuvo plagado de actividades para los niños y los jóvenes. Y fueron el sábado y el domingo los días fuertes, con actuaciones variadas para todos, donde destaco los dos conciertos del cantautor Luis Egea, acompañado de David Bueno.

Cuento todo esto, porque es uno de los modos de hacer comunidad, de que las personas se conozcan mejor, se relacionen y convivan. Es decir, aumenten el grado de sentirse comunidad parroquial.

Gracias a Dios (y al trabajo que desde el comienzo de la parroquia se ha ido desarrollando) nuestra parroquia está viva, y existen muy buenas relaciones entre los distintos colectivos y personas.

El trato humano, sencillo, cariñoso y responsable es uno de los aspectos que ayudan a que una parroquia sea acogedora y viva. No sólo nos encontramos en la Eucaristía, nexo fuerte de unión, sino también en el trabajo pastoral y en los ratos de ocio y distracción.

Hace muchos años, yo hablaba con frecuencia del ‘apostolado del encuentro’. Es en el encuentro donde las personas se conocen, se relacionan y comienzan a quererse, o profundizan en su conocimiento. Y solamente se puede amar lo que se conoce. Por eso es importante que nos encontremos en las diversas situaciones

La parroquia es un lugar de encuentro. No es un lugar a donde se va a cumplir, como se puede dar en el mundo laboral. Además del trabajo pastoral propiamente dicho, se necesita compartir otros tiempos, el tiempo de intercambio, de relación, de darse y de aceptar al otro, fuera de lo estrictamente establecido, o exigido por el trabajo.

Félix González López ss.cc.